Leviatán

Tanta libertad como sea posible, tanto Estado como sea necesario

Las armas también son un juego 4

 

Es un situación muy surrealista pero…. imagina que te encierran en una habitación junto a un desconocido. Imagina, además, que te entregan una pistola. E imagina, finalmente, que te dicen que dentro de dos horas a tu vecino le entregarán un rifle. De manera que tú estás armado y sabes que tu vecino lo estará pronto. Desconoces si se trata de una persona violenta o no, ni conoces sus intenciones. Simplemente sabes que tú puedes matarlo y que dentro de dos horas él podrá también matarte a ti. Tú no tienes nada contra esa persona, pero sabes que, si no lo matas, al cabo de dos horas, correrás el riesgo de que él te mate a ti.

Lo relevante de este ejemplo es que hay un elemento racional en matar a nuestro compañero: es la única forma de evitar una situación de riesgo. Está claro que no es algo que deseemos hacer. Pero tampoco deseamos correr dicho riesgo.

El ejemplo anterior parece más propio de una película como Saw que de la vida real, sin duda. Y sin embargo contiene el mismo dilema ante el que se vio EEUU mientras tenía la Bomba y sabía que era cuestión de tiempo que los rusos construyeran la suya. Fue en dicha situación cuando surgió el concepto de guerra preventiva: igual que en nuestro ejemplo de arriba, se trataba de atacar antes de correr el riesgo de ser atacado. Intelectuales como Bertrand Russell o John von Neumann plantearon la cuestión en toda su crudeza.

Como dijo von Neumann, la bomba nos aboca a un tipo de guerra donde no gana el más fuerte ni el más resistente, sino el primero en dar el golpe. Finalmente, la situación se manejó armando bombarderos y submarinos con dispositivos nucleares, de manera que si un país es atacado siempre le quedaría la opción de devolver el golpe desde una plataforma pequeña y móvil como un avión o un submarino.

Bien, eso es historia, claro (y también presente, por cierto) pero nos debe hacer reflexionar sobre algo: el problema de las armas no son las intenciones de quien las usa, ni su madurez, ni su educación. Las situaciones donde hay armas crean su propia lógica, su propio "juego", con sus propias reglas. Como en el ejemplo del principio del post, las intenciones de los participantes (que normalmente desconocemos) no arrojan luz sobre qué hacer: la existencia de armas, la naturaleza de las mismas y su distribución entre los participantes de una situación… son elementos que determinan por sí mismos las posibles soluciones estratégicas.

Por eso sorprende, cuando se plantea la cuestión del derecho a poseer o a llevar armas (en todo caso se trata de derechos distintos) comentarios que siguen insistiendo que todo es un problema de educación, de madurez, de intenciones, del uso que les demos etc., tal como encontramos en algunos comentarios a

esta entrada del blog de la UDE:

Solo un sistema que eduque a sus ciudadanos en la responsabilidad puede ser plenamente libre. Tanto si lo aplicamos a las armas, como a las drogas, como a tantos temas de la vida privada en que el estado gusta tanto entrometerse

O también:

El problema es que el estado alenta [sic] la irresponsabilidad al prohibir y no dejarnos la libertad para elegir entre el ‘bien’ y el ‘mal’

A diferencia de lo que suele declararse, las armas no son herramientas neutras cuyas consecuencias sólo dependan de quien las usa y de la intención o la madurez con que las emplea. Las armas son elementos que forman parte de situaciones objetivas y que modifican por sí mismas las posibilidades estratégicas de dichas situaciones. Lo demás es la falacia -tan típica progresista- de que todos los problemas o las soluciones deben buscarse en  la educación. ah, la falacia pedagógica, cultivada a izquierda y a derecha.

Por cierto, no estoy hablando necesariamente de no permitir armas de fuego, sino de no abordar el debate en términos psicológicos (todo depende de quién use las armas)  o de convicciones morales (la libertad irrenunciable para vivir como John Wayne)  en vez de analizar los juegos objetivos que generan.

¿Qué mata más, el machismo o la testosterona? 4

En el recién creado Ministerio de la Igualdad ha vuelto a ser declarada la guerra contra uno de los más desconcertantes males que golpean a nuestras sociedades: la violencia contra las mujeres.

Por cierto, y a modo de excursus, el nuevo Delegado del Gobierno para la violencia de Género, Miguel Lorente Acosta, no ha desaprovechado la ocasión para calificar su elección como acto simbólico fundamental. El grado de dependencia que la izquierda ha ido adquiriendo respecto de los símbolos empieza a ser preocupante. Que además le funcione aún es peor: tal vez un síntoma de que la mayor parte de la sociedad ya sólo piensa con símbolos y metáforas, y no con conceptos y argumentos. ¡Ah, la crisis de las humanidades: para cuándo se hablará de la crisis de la cultura científica, racionalista, filosófica! Pero no nos desviemos.

Dice Lorente:

La fase anterior de la Delegación fue un inicio, un arranque. Había mucho por hacer y se hizo, pero aún hay que hacer más. Hay que abordar la prevención en dos campos. La terciaria, que abarca los casos identificados, y sobre la que se hacen las valoraciones del riesgo. Y la primaria, una sensibilización crítica contra los valores que llevan a los hombres a recurrir a la violencia.

Y aquí es donde comienzan mis dudas: no es que vea mal la sensibilización, ni mucho menos, pero echo en falta el enfoque materialista cuando se trata de la violencia de los hombres contra las mujeres. Actualmente, el discurso dominante, al que, claro está, no escapan los políticos, es que la violencia contra las mujeres tiene su causa en un complejo de creencias y valores. Dicho complejo suele  recibir el nombre de machismo o, también, patriarcado o, incluso, sexismo. De manera que quien quiera combatir la violencia contra las mujeres debe enfrentarse a estas creencias tratando de sustituirlas por otras. Concienciación, campañas, educación, valores… se convierten las armas contra la violencia ejercida a las mujeres.

¿Es el machismo el principal enemigo?

Pues bien, cada vez tengo más dudas de que estemos acertando con el diagnóstico y, por ende, con las soluciones. Si es un problema de sexismo ¿por qué nos encontramos con que países nórdicos como Noruega y, no digamos ya, Finlandia, tienen tasas de feminicidios más altas que los países de la europa mediterránea. Después de todo, en los países nórdicos la tasa de mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas masculinas es mayor que en los países mediterráneos como el nuestro. Destaca el caso de la avanzada Finlandia. ¿No da que pensar? ¿No deberíamos esperar que en países que llevan más tiempo que el nuestro convirtiendo el sexismo en algo del pasado las mujeres sufran menos ataques violentos por parte de sus hombres?

estadísticas violencia contra las mujeres - feminicidios

Éste es uno de los datos que hace pensar si el machismo no será la variable principal. Aún podría considerarse otra cosa: si el causante de la violencia está en las ideas sexistas o patriarcales… las cifras de mujeres asesinadas en España, pogamos por caso, en los años 50, debió de ser escalofriante. ¿Cómo es que tal cosa no dejó una huella, si no en las estadísticas ni en las hemerotecas, sí, al menos,  en la memoria? Después de todo, la libertad de la que afortunadamente goza cualquier mujer en España para decidir sobre su vida, es considerablemente mayor que hace 50 o 60 años. Y lo que es más importante: el reconocimiento social de esa libertad también lo es. Si aun así hoy las matan, y si la causa de que las maten es el machismo… es fácil imaginar que en la España del NODO y del blanco y negro, las mujeres debían caer víctimas de la violencia patriarcal como moscas. Se dirá que no hay estadísticas. Pero seguiré respondiendo que una situación así debería haber dejado una impronta en la memoria y el imaginario colectivos. Todo el mundo tiene un tío o un abuelo fusilado por rojos o azules. ¿No deberíamos recordar también la violencia contra tías o vecinas?

Razones versus causas: tal vez no estemos ante un problema de creencias

Lo que sugiero con todo lo anterior es que al tratar este tema nos estamos dejando llevar por una teoría idealista de la acción. O sea, pensamos en la acción humana como si ésta tuviera que estar guiada por razones (o por creencias, deseos o cualquier otro objeto intencional). Por ejemplo, quien agrede a su pareja se estaría dejando llevar por las creencias propias de la ideología patriarcal. Tiene lógica, verdad.

Sin embargo, no está claro que la acción humana tenga que estar guiada por creencias en vez de por causas que nada tienen que ver con éstas o con cualquier tipo de objetos intencionales. Tal vez deberíamos acostumbrarnos a asumir una teoría no idealista de la acción humana. Por ejemplo, una teoría donde tenga cabida la distinción entre razones y causas y que, al mismo tiempo, no pretenda explicar toda conducta mediante las primeras. O sea, no pretenda que todas nuestras acciones dependen básicamente de objetos intencionales como creencias y deseos.

¿Es el machismo o es la testosterona?

En este punto es precisamente donde deberíamos tener en cuenta las investigaciones de la psicología evolucionista  y sus aledaños intelectuales. La idea principal de la psicología evolucionista es que:

  • determinados rasgos de conducta tienen origen en la herencia biológica
  • la herencia biológica que da lugar a determinados rasgos conductuales se selecciona si proporciona algún tipo de ventaja adaptativa y/o reproductiva.

Pues bien, muchos de las creencias y de las instituciones sociales del patriarcado coinciden con pautas de conducta que la psicología evolucionista ha podido explicar con notable éxito. Por ejemplo, los celos masculinos, o la mayor agresividad de los hombres, o la promiscuidad masculina, la mayor tendencia de los hombres a excitarse sexualmente a través de imágenes, la mejor predisposición hacia los propios hijos frente a los hijastros etc. En los últimos años, estos rasgos de conducta que podemos observar fácilmente en nuestras sociedades han recibido explicaciones que, a diferencia de lo que ocurría en los años 70, no le echaban la culpa a Hustler, ni al patriarcado, sino a una evolución a la que le resultan indiferentes los efectos colaterales indeseables que esos rasgos de conducta pudieran tener. En todo caso, Hustler y el patriarcado serían más bien un reflejo social de dichas disposiciones biológicas. También se ha mostrado cómo éstas las encontramos a lo largo de culturas bastante diferentes.

Siendo esto así, ¿por qué no buscar una explicación evolucionista de la violencia contra las mujeres? Tal vez nos encontremos con que la química de los celos masculinos y la testosterona le están causando mayor daño a las mujeres que las estúpidas ideas machistas por sí solas. En todo caso, deberíamos plantearnos si podemos seguir aceptando sin más la explicación idealista que atribuye el principal problema a un machismo al que hace tiempo que las escuelas plantan -felizmente- batalla, y que cada vez recibe más rechazo social.

Dice el antropólogo Michael Ghiglieri, autor de un magnífico libro sobre la violencia masculina:

Q: So male violence is universal from culture to culture?

When you look around the world at various tribes of people and you look at first world countries, third world countries, hunter-gatherers, horticultural tribe, different people we’ve had the chance in the last century to look at, violence is universal from culture to culture. Men are always more violent, and men are always the ones with weapons, men are always the ones who rape. Every culture experiences rape. Every culture experiences sexual jealousy. Every culture experiences male murders of their male rivals, whether they’re real rivals or perceived rivals. And unfortunately as a species, we exhibit this propensity to kill other men and to control women as property virtually everywhere. Everywhere we settle, we do the same sorts of things. What each culture does about it varies, though.

Q: What about testosterone? How does it shape behavior? Is it to blame for male aggression?

Testosterone has gotten a bad rap for various reasons and the effects of that particular male hormone on behavior are pretty well known at this point and we and some recent evidence has shown that excessive testosterone makes weird behavioral changes to the point where people are wondering whether, well does it really matter. The fact is testosterone is a real kick-starter for violence. It’s a kick-starter for every male trait, not just violence and it was, it is the responsible hormone for making males males and it starts in utero and continues on and in adolescence everyone knows it’s been apparent of a teenager, it goes sky high. Levels surge one hundred times higher in teenage boys and in does affect behavior. It actually forces aggressive behavior. In humans, as in other species, even more in humans, we have the choice as individuals whether we are aggressive or not. But the fact is testosterone does affect human male attitudes and the propensities to violence.

Por otro lado, uno de los principales investigadores del comportamiento sexual de hombres y mujeres a lo largo de culturas distintas, David M. Buss, nos recuerda en uno de sus libros que los celos masculinos suelen estar implicados en las agresiones a mujeres por parte de hombres. Pero los celos masculinos no son sin más una idea segregada por el patriarcado. Existe una química de los celos que, además, ha resultado adaptativa: desde el punto de vista del egoísmo de los genes, invertir recursos en la descendencia ajena es generalmente una mala estrategia. Ésa es uno de las explicaciones por ejemplo, de por qué encontramos a lo largo de diversas culturas, historias sobre padrastros que favorecen a sus propios hijos frente a los de su segunda pareja. Pero también ha dado a los varones unos celos paranoicos.

Todo ello me lleva a pensar que educar y prevenir a los jóvenes contra la destructiva e injusta pasión que son los celos está bien -sin duda- pero que, al mismo tiempo, tendremos que seguir luchando contra los efectos de los celos en otros espacios más allá del educativo: si los celos son una adaptación biológica preñada de efectos colaterales terribles, debemos esperar que sean recurrentes. Y que aparezcan sin excesivos obstáculos en personas que han sido educadas contra ellos. Tal vez estaría bien comenzar enseñando que los celos no son sin más una herencia cultural, sino biológica. Tal vez así seamos capaces de que los jóvenes entiendan mejor las causas de la pasión que los consume que amenaza a quienes desean sexualmente.

En todo caso, si los celos y la violencia de género no son en general un problema de creencias machistas, una herencia cultural, un problema de entender qué está permitido y qué no… tal vez deberíamos empezar a revisar nuestras estrategias para defender a las mujeres contra la llamada violencia machista.

Sevilla celebrará el solsticio 0

Leo en Divergencias que este año el Ayuntamiento de Sevilla sustituirá la Navidad por le Solsticio, parece que por no ofender. Sinceramente, como no creyente, prefiero cien veces la Navidad al soslticio, que después de todo no deja de ser un motivo tan mitológico, tan irracional, como el del Niño Dios en Belén. Sólo que algo más hortera, de cuando a los hombres aún les impresionaba más allá de lo que hoy sería razonable un fenómeno astronómico repetitivo y previsible. Por no hablar de que en celebrar los repetitivo y previsible -el solsticio, el año nuevo…- hay, además de irracionalidad, un bonus track en forma de superstición.

Por otro lado, hay una reflexión en Divergencias que noquiero pasar por alto:

La duda que tengo es si Rodrigo Torrijos ha dicho semejante bobada porque considera que el sentimiento navideño es sólo cristiano y no quiere ofender a los ateos o porque, como me temo, no quiere que se sientan ofendidos los musulmanes. […]¿Cambiará también el nombre del Ramadán, una celebración tan musulmana y tan respetable, para no ofender a los cristianos? O mejor, ¿cree Rodrigo Torrijos que los cristianos se molestan porque los musulmanes celebren el Ramadán?

Bisbal y el pañuelo palestino 0

bisbal-kefiya-palestina.jpg

Ya está. Bisbal acaba de cargarse la costumbre de la juventud progresista y con con pretensiones de alternativa al adornarse el cuello con el pañuelo palestino. Sencillamente, la búsqueda más o menos contracultural de la autenticidad es incompatible con todo lo que proceda del mainstream. Los apocalípticos se definen por oposición a los integrados. Y esto de Bisbal ha sido muy duro. Demasiado, aunque también es cierto que todo empezó el día que Balenciaga decidió lucirlo.

kefiya-balenciaga.jpg

Gays de derechas 0

Pedro Zerolo afirmó una vez que un gay es un homosexual comprmetido. Supongo que comprometido con la causa homosexual. Y supongo que la causa homosexual no es otra que la libertad y la igualdad. O sea, no tener que ocultar la homosexualidad para ejercer los mismos derechos que todo el mundo. Me parece, claro, la cosa más normal del mundo. La cuestión es que si un homosexual puede ser también un hombre de negocios, un trabajador, un turista, un consumidor, un aficionado al fútbol, un televidente, un internauta, un cónyuge e incluso un padre de familia, ¿por qué a la hora de votar se pretende que vote como gay? ¿y por qué se supone que un gay debe ser de izquierdas? Por lo visto, los hombres de negocios, los trabajadortes, los televidentes, los cónyuges o los padres de familia pueden ser de derechas. Pero si son gays no, porque entonces es como ser negro y del KKK. En realidad cre oque nos debemos felicitar de que haya gays de izquierdas y de derechas. Eso significa que nuestra sociedad es lo suficientemente abierta como para que la orientación sexual de nadie se convierta en la única clave de su identidad hasta eclipsar al resto de sus determinaciones. A mí me alegra que los homosexuales sean algo más que homosexuales. Que sean muchas cosas además de homosexuales. Con independencia de a quién voten.

Aquiles, Luis Margol y el lobby gay 1

sobre el día del orgullo gay:

(…) yo no puedo manifestarme para reclamar unos “supuestos derechos” cuando en algunas partes de España, como en el País Vasco, hay gente que no tiene derecho a la vida. Y menos en ese circo.

En lo cual le doy la razón. Si se trata de pasar una tarde juerga carnavalera, el día del orgullo está muy bien y puede ser una opción estupenda. Si en vez de eso se pretende que siga siendo una marcha por la dignidad y la igualdad de las personas con independencia de nuestra identidad sexual.. entonces -¡afortunadamente!- no tiene ya mucho sentido, y quien quiera luchar contra la discriminación y el acoso, mejor que lo haga en Ondárroa o en Teheran. El desfile del orgullo puede ser muy divertido, pero debemos felicitarnos: ha dejado de ser épico.

Por otro lado, y ya que estamos, creo que este año el día dle orgullo y algunos de los grupos organizadores han recibido importantes críticas, y precisamente de ciudadanos igualmente homosexuales. Me estoy refiriendo al mismo blogger Aquiles, así como a Luis Margol.

Este último ha concedido la semana pasada una entrevista en Época24h donde expone sus reparos ante los administradores de eventos como el orgullo. Estas crítcas son variadas, pero pueden resumirse en económicas (incluyendo la corrpución económica y la desaparición de de subvenciones), políticas (una buena parte del movimiento gay está politizado y sirve a los intereses de otros partidos de izquierda) y sociales (el desfile del orgullo no representa a un colectivo tan amplio como los gays de la España de hoy).

zerolo y carmen calvo .jpg

A mí ésta es la crítica que me resulta más interesante. La aceptación de la homosexualidad por parte de la sociedad española y su normalización debe llevar de alguna forma a la desactivación de la militancia gay. Querer presentatar al mundo gay como un colectivo perseguido o civilmente discriminado, o apelar a la homofobia de modo casi automático se parace cada vez más a una sobreactuación sospechosa. No sólo eso: querer presentar algo como un “mundo gay” o un “colectivo gay”, en vez de ver la homosexualidad como una condición de los individuos que se da junto al resto d las condiciones que hacen de cada uno de nosotros un individuo único es visto por muchos gays españoles como otra cárcel más. Aunque la cárcel sea rosa.

Más : Fernando Díaz Villanueva publica un breve pero muy interesante reportaje fotográfico.