Subvenciones a la enseñanza privada 0
El Gobierno valenciano ha decidio concertar una subvención para Bachillerato en centros privados. Como era de esperar los sectores progresistas y una gran parte del profesorado de los institutos públicos han saltado agitando la bandera de la defensa de la enseñanza pública. Era más que previsible, claro. Y la mentalidad que anima dicha defensa también es másque conocida.
Sin embargo, hay un argumento que puede hacer razonable la decisión del Gobierno valenciano. Si se concierta el bachillerato en la privada, muchas familias que antes no podían llevar a sus hijos a estudiar a esos centros debido a los precios podrán hacerlo ahora. ¿Acaso no beneficia eso a muchos buenos estudiantes sin recursos económicos suficientes que ahora tendrán más opciones para elegir dónde desean realizar el Bachillerato?
Deberíamos recordar que el objetivo del sistema educativo no debe ser la Escuela pública, sino que todos los ciudadanos puedan optar a una enseñanza de calidad con independencia de su renta familiar. En ese sentido, la Escuela pública no es un fin, sino simplemente un medio. Creo que esto es alg oque pierden de vista quienes andan estos días con la enseñanza de la “educación pública”.
Como dijo el Profesor Gabriel Toretella en un artículo de hace unos años:
Si admitimos que el Estado debe intervenir en el campo educativo para suplir las imperfecciones del mercado, es decir, por razones de eficiencia económica, el corolario inmediato es que el Estado debe tratar la educación como una inversión, y guiarse por criterios de productividad. La disyuntiva “público o privado” se difumina entonces: lo importante no es si la institución subvencionada es pública o privada, sino si produce el debido rendimiento educativo. Ello nos lleva a una cuestión fundamental de la que, por desgracia, se habla poco: la inspección y la evaluación educativa.
O sea, de lo que se trata es de que el sistema educativo enseñe lo mejor posible, lo más posible y al mayor número posible de alumnos. Y que lo haga optimizando los recursos, claro. Que la gestión sea pública o privada es un asunto decundario y que debe estar supeditado al objetivo anterior. En ese sentido, tiene toda la razón el profesor Tortella: la inspección de la Enseñanza debe ser capaz de comprobar el nivel que están impartiendo los centros.
A ello debe sumarse otra necsitdad de nuestro sistema educativo: la necesidad de competencia entre centros. Si la competencia es buena a la hora de hacer a las empresas más productivas, ¿por qué no habría de aplicarse esta lógica al sistema de enseñanza?
Pero seguro que tenemos oportunidad de seguir hablando sobre este tema pronto.
