Clientelismo autonómico
El otro día, una compañera me contó la siguiente anécdota.
En una oposiciones para profesores de dibujo de enseñanza secundaria, en Murcia, pidieron a los aspirantes que diseñaran una carroza para el Bando de la Huerta. Como es natural, la mayoría de los aspirantes de otras regiones se quedaron en fuera de juego, dado que lo normal, si no se es de Murcia o de alguna zona limítrofe es no conocer el Bando de la Huerta, o conocerlo de oídas. Resultado: una buena parte de los opositores quedaron eliminados. No por desconocer su materia, sino por ignorar algo que no tiene nada que ver con ella, una costumbre local.
El de Murcia no es el único caso. Otras veces he escuchado casos como el de preguntar por poetas canarios en las oposiciones a profesores de castellano en Canarias. ¿Qué más da si eres un experto en sintaxis del español, o en Clarín, o en la Generación del 98? Por lo visto, lo que debe conocer un profesor de castellano en Canarias es a los poetas de la zona. ¿Universalismo? ¿Quién puñetas es ese tipo? ¿Preparar a los jóvenes para que puedan salir de su tierra sin ignorar todo cuanto exista fuera de ella? ¡Ni en sueños! ¡Dónde van a estar mejor que ne su casa!
Está claro que estas medidas son ardides para beneficiar a los aspirantes locales a un puesto público. Una forma de protegerlos de la competencia exterior. Pero son prácticas inadmisibles. Porque los funcionarios que ponen ese tipo de obstáculos a los de fuera, están tratando de proteger a los aspirantes a funcionarios, y no los intereses de sus verdaderos clientes: los ciudadanos.
Veamos: si yo soy murciano y padre de un alumno de Secundaria, me importará bien poco el lugar de procedencia de sus profesores. Lo único que deseo es que sean los mejores. Y por ello exigiré a los responsables de seleccionar a los profesores que los seleccione con criterios de aptitud docente y de excelencia académica. ¡sencillamente, quiero que a mi hijo le den clase los mejores, no los que hayan nacido en su tierra!
Si descalifican a los foráneos por desconocer cómo son las carrozas de una fiesta local, el Gobierno autonómico no está haciendo su trabajo, que es buscar a los mejores profesionales para dar clase a mi hijo. Tan sólo están jugando al clientelismo político, fidelizando votantes entres los aspirantes a vivir de mis impuestos. La tan celebrada meritocracia es precisamente eso: un sistema donde se ascienda socialmente gracias al esfuerzo y a la excelencia, no a la cercanía con el poder, al lugar de nacimiento o a la renta económica heredada.
El Estad de las autonomías, en éste como en muchos otros ejemplos, es un obstáculo para la meritocracia, porque contribuye con demasiada frecuencia a crear bolsas de clientelismo. Es más vulnerable al clientelismo porque está más cercano. Sería mejor que el examen de dibujo del ejemplo lo hubiera establecido una comisión lejana y anónima, sin mayor interés en agradar al “equipo local”. El poder, en muchos casos, y al contrario del tópico tan extendido, debe ser lo más distante posible. Para que no pueda ser pervertido. Para mantenerlo al abrigo del mar de intereses que, entre otras cosas, es cualquier sociedad civil.

Saludos desde Vasquilandia.
No se suele comentar esto que dices, y sin embargo es fundamental. El “nacionalismo” de las regiones aparentemente no nacionalistas de España. Que caen en el mismo localismo y clientelismo de GALEUSCA.
Me lo conozco bien, he vivido años en Andalucía, y mi primera sorpresa al llegar fué ver que eran tan aldeanopaletos como los euscopaletos. Y es impresionante porque podrían estar aprovechándose de los pasos que están dando para atrás en Cataluña y en el País Vasco, para pillar las oportunidades que estos están perdiendo. Pero no lo hacen. Solo Madrid, y por eso va como la espuma.
Al final, pudiendo aprovechar un oportunidad estupenda, solo van a aprovechar que no les cambiarán de idioma.
Tontos. Buscan el atajo y lo fácil, y solo van a encontrar el atraso.
Words by soil on March 24, 2008 at 10:29 am | #
Saludos, Soil; gracias por leer y por comentar. Sin duda, la indignación, cuando es compartida, se hace algo más llevadera.
Y en efecto, lo que diferencia a los nacionalistas de muchos que no lo son, es el amor por las políticas intervencionistas en provecho propio. Los nacionalistas, simplemente, tienen más fácil el usar la historia, la antropología o el calibrador de cráneos para legitimarlo. Pero el enemigo es el intervencionismo y el proteccionismo clientelar. El nacionalismo sólo es una cara de lo mismo.
Words by admin on March 25, 2008 at 8:21 am | #