Mad Max también es un decorado anarquista
Discutiendo en Lady Godiva sobre anarcocapitalismo. Me ocurre que no sé si es que yo me pierdo algo muy importante o es que los anarcocapitalistas son así de naïve. Hasta que alguien no me demuestre que estoy equivocado pensaré lo segundo, si bien me mantengo abierto a ser refutado.
En todo caso, el problema básico que veo en el anarcocapitalismo, y así lo he indicado en la discusión a la que hago referencia, es la identificación entre el poder (o al menos la concentración de poder) y el Estado. De esa manera, parecen pensar, acabando con el segundo se acaba con el primero. En mi opinión no es así de ninguna manera. El poder existe antes que el Estado, y también existiría si el Estado -o los estados- se disolviesen. El poder es como la energía o la materia, que ni se crea ni se destruye. Cambia de manos, se reparte, aumenta, disminuye.. pero siempre existe.
Por otro lado, el Estado surgió, ante todo, porque se dieron las condiciones materiales para que surgiese (agricultura, concentración de recursos, excedente alimentario, metalurgia…). Quienes lo crearon por primera vez lo usaron como un instrumento de poder, pero si nadie había creado antes un artefacto semejante no fue porque renunciase a monopolizar el poder, sino porque las circunstancias materiales lo impedían.
En una sociedad paleolítica, la técnica no permite a uno hacerse fuerte hasta controlar a los demás. La técnica para fabricar armas es transparente, -open source, diríamos hoy- y todos podía construir hachas o arcos. La metalurgia es otra cosa: la metalurgia se mantiene como un secreto religiosamente guardado (Mircea Eliade: Herreros y alquimistas). Los pueblos que descubriesen la metalurgia lograrían una ventaja decisiva sobre aquellos que no hubieran llegado a ella con igual rapidez: sus armas eran incomprensibles e inimitables -tendrían un código propietario-, con lo que se darían las condiciones para una acumulación de poder crítica, capaz de crear un Estado agrario yesclavista. Después vendrían las religiones sacerdotales -tan ideológicas, en el sentido marxista-, las monarquías, los dioses etc.
Si desapareciese el Estado, me temo que habría decorados perfectamente probables (no sólo posibles, en el sentido lógico) indeseables por todos, incluyendo a los anarcocapitalistas.
Quizá, un decorado tipo Mad Max, tan parecido al estado de naturaleza de Hobbes. O quizá otro más pacífico pero donde una corporación aproveche su ventaja con una inteligencia -digamos maquiavélica- para ejercer cada vez mayor dominio. Por supuesto, todo el mundo sería libre de defenderse en cualquiera de esos dos decorados. Pero eso no les garantizaría ni la seguridad ni el que no sean dominados por otros.
También comentan el mismo artículo:

Pues sí, esa es una confusión fundamental. El Poder va a existir aunque se disuelva el Estado y aunque los anarquistas -los de mercado o los otros- metan la cabeza en la arena. Y el Estado -a ser posible liberal, claro- y el Derecho son, precisamente, los instrumentos para canalizar ese Poder. Lo desternillante es que, encima, digan que su plan es el que se ajusta a la naturaleza humana. Pero, ¿qué naturalezas y qué humanos serán los que conocen ellos?
Words by J on July 7, 2007 at 3:09 pm | #
Al principio intentaré hacer de advocatus diaboli, una figura injustamente postergada por el derecho cristiano actual.
En realidad, el ancap no niega que exista el poder. Tampoco promete hacer desaparer el “poder” en una sociedad capitalista sin estado. Lo que niega es que el Estado sea un agente eficaz a la hora de canalizar y administrar semejante “poder”.
En este sentido, donde hay que focalizar la crítica es en los argumentos esgrimidos contra la eficacia del Estado. Primero, por su desidia crítica a la hora de no distinguir entre tipos de estado. Segundo, por su injusta crítica al “estatismo” como escalada de poder irreversible, es decir, el famoso Road to serfdom, de Hayek.
En primer lugar, debería ser obvio que históricamente existen distintos tipos de estados, con diferentes grados de administración y gobierno, alcance (strength) y funciones (scope). “Estado” no es un tipo lógico formalmente unívoco, sino una idea análoga; es decir, que se dice de varias maneras -para decirlo al modo escolástico.
En segundo lugar, la crítica a la escalada del poder es inadecuada al menos por dos razones. Primero, porque históricamente no se sigue que todos los gobiernos hayan conducido por igual al “totalitarismo”. Y segundo, porque esta mismo proceso de escalada no es específicamente político, sino genéricamente humano, por lo que es injusto atribuir al estado una tendencia natural hacia la concentración de poder. Esta tendencia a la concentración y el dominio también se da entre personas y corporaciones privadas - y de ahí la necesidad de establecer restricciones al uso de poder. Es decir, de ahí la necesidad de liberalismo político.
Una objeción incluso más fuerte contra el ancapismo para mí procede del argumento de la evolución. Si la anarquía de mercado es la única compatible con la “naturaleza humana”, ¿por qué entonces no se ha seleccionado? ¿por qué se han seleccionado distintos sistemas de gobierno, pero no un sistema de administración y judicial basado en el liberalismo “puro”? Es decir, el ancap “naturalista” está obligado aquí a presentar los sistemas políticos con gobierno centralizado como meros “cambios” o “transformaciones” reversibles, pero no genuinas evoluciones humanas.
Words by Eduardo on July 7, 2007 at 4:29 pm | #
Eduardo, es cierto lo que dices. Lo que pasa es que el nivel an-cap patrio está haciendo parecer que, además de una doctrina errónea, es de un pedestre que asusta. Habría que preguntarse, para empezar, si muchos de los que se tiran al charco del ancapismo comprenden todas la implicaciones del credo y saben, en definitiva, de lo que están hablando. Y creo que estamos de acuerdo en la crítica fundamental: no sólo no es “la teoría que mejor se ajusta a la naturaleza humana”, sino que choca frontalmente con erlla.
Words by J on July 8, 2007 at 8:24 am | #
Eduardo, J, gracias por vuestors comentarios. Sentíos en vuestra casa.
Sin duda los maticves que introduce Eduardo son ciertos, aunque las críticas al an-capitalismo siguen siendo igualmente pertinentes: suprimido el Esatdo, sigue siendo muy complicado el control y la limitación del poder. Y efectivamente, J.: el problema se hunde en el modo de entender la naturaleza humana. Creo que hoy se puede ser cualquier cosa menos predarwiniano.
Celebro que haya más “liberales materialistas”, si es que la etiqueta tiene algún sentido.
Words by Pascual G on July 8, 2007 at 11:14 am | #