Leviatán

Tanta libertad como sea posible, tanto Estado como sea necesario

Líbano

Arcadi Espada ofreece un argumento razonable contra quienes están reprochando al Gobierno la falta de inhibidores por parte de las tropas españolas. Lo llama “periodismo a toro pasado”:

Alguien dice en la radio que el atentado del Líbano demuestra que los riesgos existían. Claro: como el atentado del 11 de septiembre demostró que había riesgo de que se lanzaran aviones contra los edificios. El reproche sobre los inhibidores sólo tendría sentido si en el pasado alguien (periodistas, militares o políticos) hubiese denunciado que los militares españoles en el Líbano iban mal protegidos.

Yo también pienso que en lo de Líbano hay algo peor, y es la incapacidad para hacer compatibles la democracia y la política con el ejército y la guerra. La vacuidad de expresiones como “solfdados de la paz”. ¡Todos los soldados lo son de la paz. De la suya propia, porque el problema no es la paz, sino la paz de quién. Y es que la paz no es un bien que brote ni de las ramas de los árboles ni de los corazones humanos. La paz sólo es el estado de cosas que los vencedores imponen a los vencidos. A partir de ahí sólo cabe esperar que los vencedores, como en Normandía, sean estados democráticos.

Que yo recuerde, una de las misiones de la ONU en Líbano es desarmar a Hizbulá. Eso es una misión de guerra.

Juan Pedro Quiñonero comenta el gesto de Zapatero de no parar “hasta detener a los culpables”:

Para perseguir y detener a una banda de asesinos, en el Líbano, hay que tener las hondísimas convicciones morales de personajes como Golda Meier: “Reprocho a los palestinos que asesinen a nuestros hijos. Pero les reprocho mucho más que nos obliguen a matar a los suyos”.

En El Confidencial Digital se nombra un factor que puede influir para que se ataque a nuestras tropas y no a otras. Podemos hablar de incentivos basados en la deriva “pacifista” de la política española desde el 11M (en realidad desde la Guerra de Irak). España sería el eslabón más débil, no ya militarmente sino desde el punto de vista político y social, dada nuestra dificultad para aceptar la guerra y sus consecuencias y al modo en el que el Gobierno viene surfeando sobre la ola del pacifismo ingénuo. Por no hablar dle crédito que se da en España a las “razones” de los terroristas (ya se sabe: la culpa del 11M es ante todo de Aznar por apoyar la guerra de Irak y hacernos, así, acreedores de la matanza).

–La opinión pública española ha evidenciado que no acepta bajas en las filas militares en misiones en el extranjero. Sea la que sea. Esta situación parece que es tenida en cuenta por los terroristas y se presenta como una motivación más para ejercer la violencia, dado el gran impacto que va a tener.

–El juicio del 11-M y las amenazas directas de Al-Qaeda a España también se han mencionado en las explicaciones avanzadas.

–Se afirma incluso que a nivel internacional se “duda si el Gobierno español va a cumplir con los compromisos adquiridos”. Esto provoca cierta inestabilidad y produce una sensación de debilidad a la hora de tomar decisiones con los países aliados, incluso a corto plazo.

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