la sociobiología y el publicista
Mujer Pez explica perfectamente la trama darwiniana que contiene una campaña australiana para que los conductores (varones) sean más prudentes: los agresivos la tienen corta. O sea, la competición es inútil; ellas ignoran a los brutos. Es un esquema que la psicología evolucionista (no evolutiva) conoce bien: la competencia entre machos por las hembras. Ahí estaría una de las fuentes de la violencia:
En todas las culturas los hombres son los originarios de la mayor parte de la agresividad e, incluso, del crimen. Según David Buss, en 1972 en Detroit, el 69% de las víctimas y el 73% de los asesinos eran hombres solteros. Un hombre soltero de 24 a 35 años tiene tres veces más posibilidades de matar a otro que un casado de su misma edad. La obsesión del hombre por el status es un reflejo de la necesidad de respeto ancestral a los que se dirige la campaña, o bien carecen de pareja, o, como desean tener más chicas.
Por una vez, una campaña no apela al civismo, ni a la pérdida de seres queridos, ni al temor a la muerte o a la invalidez para recurrir a un reclamo darwininano. Yo también creo que la teoría de la evolución explica más que la retórica sobre lugares comunes de la moral. Y que la psicología evolucionista puede ser más útil que el humanismo ingénuo.

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