Leviatán

Tanta libertad como sea posible, tanto Estado como sea necesario

Dinamarca acepta la globalización con imaginación e inteligencia

Produce cierta envidia leer la entrevista que El Mundo realizó al ministro danés de Empleo, Claus Hjort Frederiksen. Y produce envidia porque en vez de lamentar la gloablización la acepta como algo inevitable y trata de paliar con imaginación sus efectos colaterales. A esa política le da el nombre -feísimo- de flexiguridad. O sea, una combinación de flexibilidad para las empresas y seguridad para los trabajadores.

Un ejemplo: despedir a un trabajador es sencillo y barato, pero el trabajador despedido percibe el 90% de su sueldo durante 4 años. Además, las empresas pagan una cuota por cada trabajador, la cual se dedica a un fondo para “estudios de por vida”, gracias al cual los trabajadores pueden tomar cursos cuando lo deseen, lo que les permitirá cambiar de trabajo. En palabras de Frederiksen:

Esa es la parte flexible de la ‘flexiguridad‘. Después, el Estado tiene la responsabilidad de garantizar los ingresos y la cobertura social a quienes pierden su trabajo. El primer pilar de la ‘flexiguridad’ es poder contratar y despedir con mucha facilidad. El segundo es mantener un elevado sistema de prestaciones públicas para quienes se quedan sin trabajo. Y el tercero es que el Estado gasta un montón de dinero en educación para que los desempleados vuelvan al trabajo.

Y parece que les va bien, la tasa de paro en Dinamarca era de un 12% en los años 90, y actualmente se ha reducido al 3,7%, y entre los jóvenes al 2,1%.

Además las facilidades para el despido fomentan las contrataciones, con lo que el 75% de los parados vuelve a trabajar al cabo de un año.

También es destacable la mentalidad de los sindicatos daneses:

Esta iniciativa es una muestra de la actitud de los sindicatos, que han preferido concentrarse en los ingresos o en las pensiones, pero no han luchado por establecer barreras. Nuestro sistema permite despedir gente de un día para otro o con un costo muy bajo para el empleador. Esto significa que los empresarios no temen contratar cuando necesitan gente porque pueden prescindir de ella con facilidad…

Lo cual nos hace pensar enseguida en el contraste con España y otros países. En palabras del propio Frederiksen:

Hay dos maneras de ayudar a la gente a que tenga trabajo. Podemos proteger los empleos haciendo muy difícil y caro despedir a alguien. Éste es el caso en España, en Francia, y de alguna manera en Alemania. Pero en un mundo globalizado, donde la competencia es tan grande, es imposible proteger un puesto de trabajo. En su lugar, hemos decidido proteger los ingresos de la gente cuando ésta va al paro.

Y el sistema se ha vuelto muy eficiente porque la gente no teme perder o cambiar de trabajo. Entre un cuarto y un tercio de la fuerza laboral cambia de ocupación cada año. En ese sentido, los daneses confían en que no caerán en la marginalidad. Pero éste no es un sistema que nosotros hayamos inventado para lidiar con la globalización, esto es un sistema que evolucionó de una tradición de cientos de años.

Se puede leer la entrevista aquí

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