Leviatán

Tanta libertad como sea posible, tanto Estado como sea necesario

Aquiles, Luis Margol y el lobby gay 1

sobre el día del orgullo gay:

(…) yo no puedo manifestarme para reclamar unos “supuestos derechos” cuando en algunas partes de España, como en el País Vasco, hay gente que no tiene derecho a la vida. Y menos en ese circo.

En lo cual le doy la razón. Si se trata de pasar una tarde juerga carnavalera, el día del orgullo está muy bien y puede ser una opción estupenda. Si en vez de eso se pretende que siga siendo una marcha por la dignidad y la igualdad de las personas con independencia de nuestra identidad sexual.. entonces -¡afortunadamente!- no tiene ya mucho sentido, y quien quiera luchar contra la discriminación y el acoso, mejor que lo haga en Ondárroa o en Teheran. El desfile del orgullo puede ser muy divertido, pero debemos felicitarnos: ha dejado de ser épico.

Por otro lado, y ya que estamos, creo que este año el día dle orgullo y algunos de los grupos organizadores han recibido importantes críticas, y precisamente de ciudadanos igualmente homosexuales. Me estoy refiriendo al mismo blogger Aquiles, así como a Luis Margol.

Este último ha concedido la semana pasada una entrevista en Época24h donde expone sus reparos ante los administradores de eventos como el orgullo. Estas crítcas son variadas, pero pueden resumirse en económicas (incluyendo la corrpución económica y la desaparición de de subvenciones), políticas (una buena parte del movimiento gay está politizado y sirve a los intereses de otros partidos de izquierda) y sociales (el desfile del orgullo no representa a un colectivo tan amplio como los gays de la España de hoy).

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A mí ésta es la crítica que me resulta más interesante. La aceptación de la homosexualidad por parte de la sociedad española y su normalización debe llevar de alguna forma a la desactivación de la militancia gay. Querer presentatar al mundo gay como un colectivo perseguido o civilmente discriminado, o apelar a la homofobia de modo casi automático se parace cada vez más a una sobreactuación sospechosa. No sólo eso: querer presentar algo como un “mundo gay” o un “colectivo gay”, en vez de ver la homosexualidad como una condición de los individuos que se da junto al resto d las condiciones que hacen de cada uno de nosotros un individuo único es visto por muchos gays españoles como otra cárcel más. Aunque la cárcel sea rosa.

Más : Fernando Díaz Villanueva publica un breve pero muy interesante reportaje fotográfico.

Líbano 0

Arcadi Espada ofreece un argumento razonable contra quienes están reprochando al Gobierno la falta de inhibidores por parte de las tropas españolas. Lo llama “periodismo a toro pasado”:

Alguien dice en la radio que el atentado del Líbano demuestra que los riesgos existían. Claro: como el atentado del 11 de septiembre demostró que había riesgo de que se lanzaran aviones contra los edificios. El reproche sobre los inhibidores sólo tendría sentido si en el pasado alguien (periodistas, militares o políticos) hubiese denunciado que los militares españoles en el Líbano iban mal protegidos.

Yo también pienso que en lo de Líbano hay algo peor, y es la incapacidad para hacer compatibles la democracia y la política con el ejército y la guerra. La vacuidad de expresiones como “solfdados de la paz”. ¡Todos los soldados lo son de la paz. De la suya propia, porque el problema no es la paz, sino la paz de quién. Y es que la paz no es un bien que brote ni de las ramas de los árboles ni de los corazones humanos. La paz sólo es el estado de cosas que los vencedores imponen a los vencidos. A partir de ahí sólo cabe esperar que los vencedores, como en Normandía, sean estados democráticos.

Que yo recuerde, una de las misiones de la ONU en Líbano es desarmar a Hizbulá. Eso es una misión de guerra.

Juan Pedro Quiñonero comenta el gesto de Zapatero de no parar “hasta detener a los culpables”:

Para perseguir y detener a una banda de asesinos, en el Líbano, hay que tener las hondísimas convicciones morales de personajes como Golda Meier: “Reprocho a los palestinos que asesinen a nuestros hijos. Pero les reprocho mucho más que nos obliguen a matar a los suyos”.

En El Confidencial Digital se nombra un factor que puede influir para que se ataque a nuestras tropas y no a otras. Podemos hablar de incentivos basados en la deriva “pacifista” de la política española desde el 11M (en realidad desde la Guerra de Irak). España sería el eslabón más débil, no ya militarmente sino desde el punto de vista político y social, dada nuestra dificultad para aceptar la guerra y sus consecuencias y al modo en el que el Gobierno viene surfeando sobre la ola del pacifismo ingénuo. Por no hablar dle crédito que se da en España a las “razones” de los terroristas (ya se sabe: la culpa del 11M es ante todo de Aznar por apoyar la guerra de Irak y hacernos, así, acreedores de la matanza).

–La opinión pública española ha evidenciado que no acepta bajas en las filas militares en misiones en el extranjero. Sea la que sea. Esta situación parece que es tenida en cuenta por los terroristas y se presenta como una motivación más para ejercer la violencia, dado el gran impacto que va a tener.

–El juicio del 11-M y las amenazas directas de Al-Qaeda a España también se han mencionado en las explicaciones avanzadas.

–Se afirma incluso que a nivel internacional se “duda si el Gobierno español va a cumplir con los compromisos adquiridos”. Esto provoca cierta inestabilidad y produce una sensación de debilidad a la hora de tomar decisiones con los países aliados, incluso a corto plazo.

Hitchcock y la financiación del cine 0

A diferencia de nuestros cineastas, el maestro Hitchcock sí entendía que el cine, por muy artístico que sea, no deja de ser un arte industrial, propia de la sociedad de masas y sostenible únicamente si la obra cinematográfica logra el favor de los espectadores, que también son consumidores.

Éste es un fragmento de una entrevista que le hizo Truffaut:

TRFFAUT: ¿Hacer un producto comercial es una necesidad para usted?

HITCHCOCK: Es solamente por conciencia. Es la conciencia lo que me obliga a hacer un producto comercial. Porque, téngalo en cuenta, una película cuesta mucho dinero, dinero de otras personas, que lo ponen para que te puedas expresar. Y mi conciencia me dice: hay que tocar con sordina para que “ellos” puedan recuperar su dinero, o bien se acabará la industria y morirá de muerte natural. He aquí la razón.

TRUFFAUT: Ee La soga, Atormantada y Yo confieso ¿era usted su propio productor?

HITCHCOCK: Sí.

TRUFFAUT: ¿Era porque los temas le interesaban mucho?

HITCHCOCK: Sí, eso podría ser. Miren Inglaterra: “ellos” han hecho numerosos filmes no comerciales y la industria ha desaparecido: “ellos” ya no tienen dinero para hacer películas. Es algo que hay que tener en cuenta. Después de todo, ¿qué es el cine? Un cine es una pantalla con un gran número de butacas que hay que llenar. […].

la sociobiología y el publicista 0

Mujer Pez explica perfectamente la trama darwiniana que contiene una campaña australiana para que los conductores (varones) sean más prudentes: los agresivos la tienen corta. O sea, la competición es inútil; ellas ignoran a los brutos. Es un esquema que la psicología evolucionista (no evolutiva) conoce bien: la competencia entre machos por las hembras. Ahí estaría una de las fuentes de la violencia:

En todas las culturas los hombres son los originarios de la mayor parte de la agresividad e, incluso, del crimen. Según David Buss, en 1972 en Detroit, el 69% de las víctimas y el 73% de los asesinos eran hombres solteros. Un hombre soltero de 24 a 35 años tiene tres veces más posibilidades de matar a otro que un casado de su misma edad. La obsesión del hombre por el status es un reflejo de la necesidad de respeto ancestral a los que se dirige la campaña, o bien carecen de pareja, o, como desean tener más chicas.

Por una vez, una campaña no apela al civismo, ni a la pérdida de seres queridos, ni al temor a la muerte o a la invalidez para recurrir a un reclamo darwininano. Yo también creo que la teoría de la evolución explica más que la retórica sobre lugares comunes de la moral. Y que la psicología evolucionista puede ser más útil que el humanismo ingénuo.

Blas Piñar y el etanol 0

Fernando Peregrín nos cuenta en Polémica sobre el cambio climático cómo Blas Piñar fue pionero en España en reivindicar el uso de biocombustibles, allá por 1973 o 1974, para paliar los efectos de la crisis del petróleo:

Uno, que es muy probable que el primer político español que habló publicamente en la Cortes sobre los beneficios del etanol — poniendo ya como ejemplo a Brasil — como sustitutivo de la gasolina, fue el fundador de Fuerza Nueva, el notario y notorio ultraderechsita Blas Piñar, hacia 1973 o 1974, justo en medio de la gran crisis energética que causaba estragos por aquellos años. Clara que en el ánimo del señor Piñar estaba, a buen seguro, el sueño del franquismo falangista (previo a la liberación económica de 1959) de la autarquía española y el apoyo a los agricultores — sobre todo, de Andalucía occidental — que cultivaban caña de azúcar. (seguir leyendo)

La entrada de Fernando Peregrín es de hace unos meses, pero descubrí el blog ayer y no me resisto a citarlo.

Dinamarca acepta la globalización con imaginación e inteligencia 0

Produce cierta envidia leer la entrevista que El Mundo realizó al ministro danés de Empleo, Claus Hjort Frederiksen. Y produce envidia porque en vez de lamentar la gloablización la acepta como algo inevitable y trata de paliar con imaginación sus efectos colaterales. A esa política le da el nombre -feísimo- de flexiguridad. O sea, una combinación de flexibilidad para las empresas y seguridad para los trabajadores.

Un ejemplo: despedir a un trabajador es sencillo y barato, pero el trabajador despedido percibe el 90% de su sueldo durante 4 años. Además, las empresas pagan una cuota por cada trabajador, la cual se dedica a un fondo para “estudios de por vida”, gracias al cual los trabajadores pueden tomar cursos cuando lo deseen, lo que les permitirá cambiar de trabajo. En palabras de Frederiksen:

Esa es la parte flexible de la ‘flexiguridad‘. Después, el Estado tiene la responsabilidad de garantizar los ingresos y la cobertura social a quienes pierden su trabajo. El primer pilar de la ‘flexiguridad’ es poder contratar y despedir con mucha facilidad. El segundo es mantener un elevado sistema de prestaciones públicas para quienes se quedan sin trabajo. Y el tercero es que el Estado gasta un montón de dinero en educación para que los desempleados vuelvan al trabajo.

Y parece que les va bien, la tasa de paro en Dinamarca era de un 12% en los años 90, y actualmente se ha reducido al 3,7%, y entre los jóvenes al 2,1%.

Además las facilidades para el despido fomentan las contrataciones, con lo que el 75% de los parados vuelve a trabajar al cabo de un año.

También es destacable la mentalidad de los sindicatos daneses:

Esta iniciativa es una muestra de la actitud de los sindicatos, que han preferido concentrarse en los ingresos o en las pensiones, pero no han luchado por establecer barreras. Nuestro sistema permite despedir gente de un día para otro o con un costo muy bajo para el empleador. Esto significa que los empresarios no temen contratar cuando necesitan gente porque pueden prescindir de ella con facilidad…

Lo cual nos hace pensar enseguida en el contraste con España y otros países. En palabras del propio Frederiksen:

Hay dos maneras de ayudar a la gente a que tenga trabajo. Podemos proteger los empleos haciendo muy difícil y caro despedir a alguien. Éste es el caso en España, en Francia, y de alguna manera en Alemania. Pero en un mundo globalizado, donde la competencia es tan grande, es imposible proteger un puesto de trabajo. En su lugar, hemos decidido proteger los ingresos de la gente cuando ésta va al paro.

Y el sistema se ha vuelto muy eficiente porque la gente no teme perder o cambiar de trabajo. Entre un cuarto y un tercio de la fuerza laboral cambia de ocupación cada año. En ese sentido, los daneses confían en que no caerán en la marginalidad. Pero éste no es un sistema que nosotros hayamos inventado para lidiar con la globalización, esto es un sistema que evolucionó de una tradición de cientos de años.

Se puede leer la entrevista aquí

La cita del día: Eduardo Galeano sobre el consumismo 0

Espero que la izquierda cultural y el discurso anticonsumo tenga algo mejor que ofrecer que esta cita de Eduardo Galeano. Porque lo de las flores es inefable:

El derecho al derroche, privilegio de pocos, dice ser la libertad de todos. Dime cuánto consumes y te diré cuánto vales. Esta civilización no deja dormir a las flores, ni a las gallinas, ni a la gente. En los invernaderos, las flores están sometidas a luz continua, para que crezcan más rápido. En la fábricas de huevos, las gallinas también tienen prohibida la noche. Y la gente está condenada al insomnio, por la ansiedad de comprar y la angustia de pagar. Este modo de vida no es muy bueno para la gente, pero es muy bueno para la industria farmacéutica.

El resto del texto, muy difundico en internet, se puede leer aquí.

Bravura democrática en Ondárroa 0

Ayer en Odárroa, durante la toma de posesión de los concejales electos en las últimas elecciones municipales sólo acudió uno de los trece elegidos. El del PP. El resto, amedrentados por la chulería bravucona de ANV prefirió no aparecer por el Ayuntamiento a recoger los títulos con que el pueblo los honró. Todo un acto de bravura democrática. Así, fueron finalmente los componentes de la lista ilegal de ANV quienes acabaron ocupando los puestos que reclaman en el Salón de Plenos.

Fuente: El Mundo (de pago)

Subvenciones a la enseñanza privada 0

El Gobierno valenciano ha decidio concertar una subvención para Bachillerato en centros privados. Como era de esperar los sectores progresistas y una gran parte del profesorado de los institutos públicos han saltado agitando la bandera de la defensa de la enseñanza pública. Era más que previsible, claro. Y la mentalidad que anima dicha defensa también es másque conocida.

Sin embargo, hay un argumento que puede hacer razonable la decisión del Gobierno valenciano. Si se concierta el bachillerato en la privada, muchas familias que antes no podían llevar a sus hijos a estudiar a esos centros debido a los precios podrán hacerlo ahora. ¿Acaso no beneficia eso a muchos buenos estudiantes sin recursos económicos suficientes que ahora tendrán más opciones para elegir dónde desean realizar el Bachillerato?

Deberíamos recordar que el objetivo del sistema educativo no debe ser la Escuela pública, sino que todos los ciudadanos puedan optar a una enseñanza de calidad con independencia de su renta familiar. En ese sentido, la Escuela pública no es un fin, sino simplemente un medio. Creo que esto es alg oque pierden de vista quienes andan estos días con la enseñanza de la “educación pública”.

Como dijo el Profesor Gabriel Toretella en un artículo de hace unos años:

Si admitimos que el Estado debe intervenir en el campo educativo para suplir las imperfecciones del mercado, es decir, por razones de eficiencia económica, el corolario inmediato es que el Estado debe tratar la educación como una inversión, y guiarse por criterios de productividad. La disyuntiva “público o privado” se difumina entonces: lo importante no es si la institución subvencionada es pública o privada, sino si produce el debido rendimiento educativo. Ello nos lleva a una cuestión fundamental de la que, por desgracia, se habla poco: la inspección y la evaluación educativa.

O sea, de lo que se trata es de que el sistema educativo enseñe lo mejor posible, lo más posible y al mayor número posible de alumnos. Y que lo haga optimizando los recursos, claro. Que la gestión sea pública o privada es un asunto decundario y que debe estar supeditado al objetivo anterior. En ese sentido, tiene toda la razón el profesor Tortella: la inspección de la Enseñanza debe ser capaz de comprobar el nivel que están impartiendo los centros.

A ello debe sumarse otra necsitdad de nuestro sistema educativo: la necesidad de competencia entre centros. Si la competencia es buena a la hora de hacer a las empresas más productivas, ¿por qué no habría de aplicarse esta lógica al sistema de enseñanza?

Pero seguro que tenemos oportunidad de seguir hablando sobre este tema pronto.