Los falangistas de El País
Zapatero ha preferido este domingo no visitar Lorca, como tenía previsto, para evitar a unas 300 personas que le esperaban para protestar por el traslado de De Juana al País Vasco.
El País, que, igual que el PSOE, quiere presentar la protesta ciudadana como cosa de exaltados de extrema derecha titula así la noticia:
Simpatizantes del PP y Falange reciben con gritos e insultos a Zapatero en Lorca, Murcia
Ni una foto, ni un testimonio, ni una entrevista, ni un nombre, ni un detalle. Eran los del PP acompañados de falangistas. Y punto.
Afortunadamente el periodismo ciudadano existe y estuvo allí. Cada vez va a ser más difícil mentir en un diario sin que te pillen a las pocas horas. Pero vean dónde están los falangistas de Polanco, tan peligrosos, tan impasible el ademán, tan camisa azul, tan…

Los huevos duros, (que los hemos visto algunos) sorprendentemente aparecieron en la mano de la exaltada propsoe que anima en los alrededores de la pancarta de la ilusión (esa mujer que va vestida de azul con gafas en el segundo 25-26, que puede observarse en el video colgado en El Mundo ayer en:
–>http://www.elmundo.es/elmundo/2007/03/04/espana/1173010866.html
Con esta mujer ya hubo un altercado incial provocado por su parte ya que cuando aparecimos por allí, en la Plaza de España de Lorca, con las banderas constitucionales, le pareció fatal y se puso en el mismo estado que se suele poner la Maria Antonia Iglesias en los debates del mediodía de TV, hecha un basilisco, insultándonos, diciendo que eramos fascistas, nos soltó el rollo de Irak y las únicas 5 palabras que se saben de memoria los retrogres: chapapote, irak, golpismo, extrema derecha y azores. Y nos recibió diciendo vosotros no sois de Lorca, fuera de aquí.
Con ella es imposible dialogar de nada porque va a piñon fijo.
Se permitió señalar y apuntar a vecinos suyos, uno porque era el peluquero de la calle tal, el otro el mecánico del taller equis, otro porque era el pescatero del barrio cual, etc.
La lluvia de huevos surgió de un tercer piso en el que hay colgadas dos pancartas (verder y roja), con la leyenda MURCIA NO SE VENDE, donde un hippy con raftas se permitió arrojar una docena de huevos crudos, y es el momento que describen algunas crónicas retrogres hechas a piñon fijo en las que mencionan que “la policía lorquina tuvo que mediar entre ambos grupos”.
En fin, los que vivimos aquello no nos puede engañar ningún medio progre, respecto a lo que realmente ocurrió allí.
Words by El Vigilante on March 5, 2007 at 1:30 am | #