Leviatán

Tanta libertad como sea posible, tanto Estado como sea necesario

Tontería de la semana 3

Leída en Pasión por la dialéctica (mi negrita):

Los ciudadanos queremos que esa palmeta metafórica que significa el suspenso desaparezca. Insisto, si está probado científicamente que el deseo, la pasión por aprendizaje es algo innato en los seres humanos no necesitamos pues técnicas aversivas para que las personas adquieran conocimientos. No necesitamos pues del suspenso, existen otras formas de educar que colgando la etiqueta de fracasado al 30% de los alumnos de la Eso, al 48% de los alumnos de Bachillerato y al 50% de los alumnos de la Universidad.

Las armas también son un juego 8

 

Es un situación muy surrealista pero…. imagina que te encierran en una habitación junto a un desconocido. Imagina, además, que te entregan una pistola. E imagina, finalmente, que te dicen que dentro de dos horas a tu vecino le entregarán un rifle. De manera que tú estás armado y sabes que tu vecino lo estará pronto. Desconoces si se trata de una persona violenta o no, ni conoces sus intenciones. Simplemente sabes que tú puedes matarlo y que dentro de dos horas él podrá también matarte a ti. Tú no tienes nada contra esa persona, pero sabes que, si no lo matas, al cabo de dos horas, correrás el riesgo de que él te mate a ti.

Lo relevante de este ejemplo es que hay un elemento racional en matar a nuestro compañero: es la única forma de evitar una situación de riesgo. Está claro que no es algo que deseemos hacer. Pero tampoco deseamos correr dicho riesgo.

El ejemplo anterior parece más propio de una película como Saw que de la vida real, sin duda. Y sin embargo contiene el mismo dilema ante el que se vio EEUU mientras tenía la Bomba y sabía que era cuestión de tiempo que los rusos construyeran la suya. Fue en dicha situación cuando surgió el concepto de guerra preventiva: igual que en nuestro ejemplo de arriba, se trataba de atacar antes de correr el riesgo de ser atacado. Intelectuales como Bertrand Russell o John von Neumann plantearon la cuestión en toda su crudeza.

Como dijo von Neumann, la bomba nos aboca a un tipo de guerra donde no gana el más fuerte ni el más resistente, sino el primero en dar el golpe. Finalmente, la situación se manejó armando bombarderos y submarinos con dispositivos nucleares, de manera que si un país es atacado siempre le quedaría la opción de devolver el golpe desde una plataforma pequeña y móvil como un avión o un submarino.

Bien, eso es historia, claro (y también presente, por cierto) pero nos debe hacer reflexionar sobre algo: el problema de las armas no son las intenciones de quien las usa, ni su madurez, ni su educación. Las situaciones donde hay armas crean su propia lógica, su propio "juego", con sus propias reglas. Como en el ejemplo del principio del post, las intenciones de los participantes (que normalmente desconocemos) no arrojan luz sobre qué hacer: la existencia de armas, la naturaleza de las mismas y su distribución entre los participantes de una situación… son elementos que determinan por sí mismos las posibles soluciones estratégicas.

Por eso sorprende, cuando se plantea la cuestión del derecho a poseer o a llevar armas (en todo caso se trata de derechos distintos) comentarios que siguen insistiendo que todo es un problema de educación, de madurez, de intenciones, del uso que les demos etc., tal como encontramos en algunos comentarios a

esta entrada del blog de la UDE:

Solo un sistema que eduque a sus ciudadanos en la responsabilidad puede ser plenamente libre. Tanto si lo aplicamos a las armas, como a las drogas, como a tantos temas de la vida privada en que el estado gusta tanto entrometerse

O también:

El problema es que el estado alenta [sic] la irresponsabilidad al prohibir y no dejarnos la libertad para elegir entre el ‘bien’ y el ‘mal’

A diferencia de lo que suele declararse, las armas no son herramientas neutras cuyas consecuencias sólo dependan de quien las usa y de la intención o la madurez con que las emplea. Las armas son elementos que forman parte de situaciones objetivas y que modifican por sí mismas las posibilidades estratégicas de dichas situaciones. Lo demás es la falacia -tan típica progresista- de que todos los problemas o las soluciones deben buscarse en  la educación. ah, la falacia pedagógica, cultivada a izquierda y a derecha.

Por cierto, no estoy hablando necesariamente de no permitir armas de fuego, sino de no abordar el debate en términos psicológicos (todo depende de quién use las armas)  o de convicciones morales (la libertad irrenunciable para vivir como John Wayne)  en vez de analizar los juegos objetivos que generan.

Los poderes cercanos: los hombres de negro liberan Coslada. 4

Uno de los tópicos más repetidos en la España postfranquista es aquél que canta las bondades de un poder cercano y accesible. La idea es que cuando el poder está cerca del ciudadano es más sensible a sus necesidades y a sus problemas. Además, puede actuar con mejor eficacia, pues conoce el terreno donde debe operar.

Esto quizá esté bien para los eslóganes y para las campañas institucionales, pero me parece falso. Y la falsedad en política suele ser una fuente de problemas y de peligros. Los poderes cercanos, como el municipal o el autonómico, tal vez sean convenientes, pero su cercanía siempre conllevará el riesgo de que el poder cercano es muy vulnerable a la corrupción, al soborno y a la intimidación. El último ejemplo lo hemos visto en Coslada, cuyo ex alcalde ha reconocido que fue incapaz de regenerar la situación. Al final, no ha sido ni el Ayuntamiento ni la gente del pueblo quienes han liberad a Coslada de los mafiosos, sino los hombres de negro a sueldo del Estado.

Con ello no trato de insinuar que el Estado central no pueda ser corrompido. ¡La historia dice lo contrario, por desgracia! Lo que digo es simplemente que los poderes cercanos se corrompen con más facilidad, y que cuando esto ocurre, la solución suele venir del Estado central, si es que tiene la fuerza suficiente. Uno de los problemas que tenemos en España es que el Estado, aun siendo capaz de enfrentarse -a toda portada- a las mafias municipales, es incapaz, sin embargo, de establecer planes hidrológicos por encima de las oligarquías autonómicas, o de impedir que los partidos nacionalistas utilicen los sistemas autonómicos de enseñanza para construir sus propias realidades nacionales. Es posible, por cierto, que el fin de España como la nación que conocemos desde 1812 no venga tan sólo de los nacionalismos étnicos de Galeuska, sino, también, de quienes preferimos dividir un país antes de que el Estado nacional deje de cumplir las funciones propias de tal artefacto, a saber, garantizar la igualdad, la seguridad y la libertad de todos los ciudadanos. Pero ése es otro tema, claro.

Hace unos días, Francis Fukuyama publicó en el blog de The American Interest una entrada sobre este mismo tema. En él nos recuerda cosas como que los mayores abusos contra los derechos humanos en China, a pesar del Tibet o de Falun Gong, no los está cometiendo el Gobierno Central, sino los consorcios empresariales locales, que, aun teniendo carácter público,  escapan de hecho al control del Estado central.

Fukyuama pone más ejemplos: los estados del Sur de EEUU al servicio de una oligarquía esclavista, o, también, las arbitrariedades de los tribunales locales de la Francia prerrevolucionaria, a diferencia de los tribunales ingleses que, desde 1066, la corona pudo controlar con mayor éxito que en el caso francés.

Tal vez así se entienda que cuando Luis XIV dice "L’estat cest moi" (el Estado soy yo) se está dirigiendo ante todo al gran rival de las monarquías absolutas desde la creación del Estado moderno hasta la Revolución francesa: las noblezas locales. La Corte de la Francia del setecientos no fue sólo la expresión del absolutismo monárquico sino, antes que nada, un artefacto político ideado para mantener controlada a una nobleza de provincias levantisca y belicosa. Quien quiera entenderlo, puede leer a Boulanvilliers.

Con esto no quiero decir que no deban existir poderes locales, o que el federalismo sea negativo. Tan sólo hacer reflexionar sobre los peligros que entrañan los poderes locales, a pesar de la retórica que nos los presenta como cercanos, asequibles y amables. Los antipáticos hombres de negro también son necesarios.

Un día sin policía 9

Steven Pinker relata esta ilustrativa  anécdota en La tabla rasa:

Como joven adolescente en el Canadá  que se enorgullecía de su pacifismo durante los  románticos años sesenta, creía yo firmemente en el  anarquismo de Bakunin. Me burlaba de las tesis de mis  padres de que si el gobierno en algún momento depusiera sus armas se abrirían las puertas del infierno. Nuestras previsiones enfrentadas se sometieron a prueba a las 8 de la mañana del día 17 de octubre de 1969, cuando la policía de Montreal se puso en huelga. Hacia las 11.20 se produjo el primer robo en un banco. A mediodía, la mayoría de las tiendas del centro de las ciudades habían  cerrado a causa del pillaje. En unas horas más, los taxistas quemaron el garaje de un servicio de limusinas que les había estado haciendo la competencia con los clientes del aeropuerto, un francotirador apostado en un tejado había matado a un policía provincial, los alborotadores asaltaron varios hoteles y restaurantes, y un médico dio muerte a un ladrón que había entrado en su  casa de un barrio residencial. Al final del día, se habían cometido seis robos en bancos, se habían saqueado cien tiendas, se habían producido doce incendios, se había roto una cantidad ingente de cristales y los daños a la propiedad ascendían a tres millones de dólares, antes de que las autoridades de la ciudad tuvieran que recurrir al ejército y, naturalmente, a la Policía Montada para restaurar el orden(99). Esta prueba empírica decisiva dejó mi política hecha jirones (y fue el anticipo de mi vida como científico).

¿Qué mata más, el machismo o la testosterona? 5

En el recién creado Ministerio de la Igualdad ha vuelto a ser declarada la guerra contra uno de los más desconcertantes males que golpean a nuestras sociedades: la violencia contra las mujeres.

Por cierto, y a modo de excursus, el nuevo Delegado del Gobierno para la violencia de Género, Miguel Lorente Acosta, no ha desaprovechado la ocasión para calificar su elección como acto simbólico fundamental. El grado de dependencia que la izquierda ha ido adquiriendo respecto de los símbolos empieza a ser preocupante. Que además le funcione aún es peor: tal vez un síntoma de que la mayor parte de la sociedad ya sólo piensa con símbolos y metáforas, y no con conceptos y argumentos. ¡Ah, la crisis de las humanidades: para cuándo se hablará de la crisis de la cultura científica, racionalista, filosófica! Pero no nos desviemos.

Dice Lorente:

La fase anterior de la Delegación fue un inicio, un arranque. Había mucho por hacer y se hizo, pero aún hay que hacer más. Hay que abordar la prevención en dos campos. La terciaria, que abarca los casos identificados, y sobre la que se hacen las valoraciones del riesgo. Y la primaria, una sensibilización crítica contra los valores que llevan a los hombres a recurrir a la violencia.

Y aquí es donde comienzan mis dudas: no es que vea mal la sensibilización, ni mucho menos, pero echo en falta el enfoque materialista cuando se trata de la violencia de los hombres contra las mujeres. Actualmente, el discurso dominante, al que, claro está, no escapan los políticos, es que la violencia contra las mujeres tiene su causa en un complejo de creencias y valores. Dicho complejo suele  recibir el nombre de machismo o, también, patriarcado o, incluso, sexismo. De manera que quien quiera combatir la violencia contra las mujeres debe enfrentarse a estas creencias tratando de sustituirlas por otras. Concienciación, campañas, educación, valores… se convierten las armas contra la violencia ejercida a las mujeres.

¿Es el machismo el principal enemigo?

Pues bien, cada vez tengo más dudas de que estemos acertando con el diagnóstico y, por ende, con las soluciones. Si es un problema de sexismo ¿por qué nos encontramos con que países nórdicos como Noruega y, no digamos ya, Finlandia, tienen tasas de feminicidios más altas que los países de la europa mediterránea. Después de todo, en los países nórdicos la tasa de mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas masculinas es mayor que en los países mediterráneos como el nuestro. Destaca el caso de la avanzada Finlandia. ¿No da que pensar? ¿No deberíamos esperar que en países que llevan más tiempo que el nuestro convirtiendo el sexismo en algo del pasado las mujeres sufran menos ataques violentos por parte de sus hombres?

estadísticas violencia contra las mujeres - feminicidios

Éste es uno de los datos que hace pensar si el machismo no será la variable principal. Aún podría considerarse otra cosa: si el causante de la violencia está en las ideas sexistas o patriarcales… las cifras de mujeres asesinadas en España, pogamos por caso, en los años 50, debió de ser escalofriante. ¿Cómo es que tal cosa no dejó una huella, si no en las estadísticas ni en las hemerotecas, sí, al menos,  en la memoria? Después de todo, la libertad de la que afortunadamente goza cualquier mujer en España para decidir sobre su vida, es considerablemente mayor que hace 50 o 60 años. Y lo que es más importante: el reconocimiento social de esa libertad también lo es. Si aun así hoy las matan, y si la causa de que las maten es el machismo… es fácil imaginar que en la España del NODO y del blanco y negro, las mujeres debían caer víctimas de la violencia patriarcal como moscas. Se dirá que no hay estadísticas. Pero seguiré respondiendo que una situación así debería haber dejado una impronta en la memoria y el imaginario colectivos. Todo el mundo tiene un tío o un abuelo fusilado por rojos o azules. ¿No deberíamos recordar también la violencia contra tías o vecinas?

Razones versus causas: tal vez no estemos ante un problema de creencias

Lo que sugiero con todo lo anterior es que al tratar este tema nos estamos dejando llevar por una teoría idealista de la acción. O sea, pensamos en la acción humana como si ésta tuviera que estar guiada por razones (o por creencias, deseos o cualquier otro objeto intencional). Por ejemplo, quien agrede a su pareja se estaría dejando llevar por las creencias propias de la ideología patriarcal. Tiene lógica, verdad.

Sin embargo, no está claro que la acción humana tenga que estar guiada por creencias en vez de por causas que nada tienen que ver con éstas o con cualquier tipo de objetos intencionales. Tal vez deberíamos acostumbrarnos a asumir una teoría no idealista de la acción humana. Por ejemplo, una teoría donde tenga cabida la distinción entre razones y causas y que, al mismo tiempo, no pretenda explicar toda conducta mediante las primeras. O sea, no pretenda que todas nuestras acciones dependen básicamente de objetos intencionales como creencias y deseos.

¿Es el machismo o es la testosterona?

En este punto es precisamente donde deberíamos tener en cuenta las investigaciones de la psicología evolucionista  y sus aledaños intelectuales. La idea principal de la psicología evolucionista es que:

  • determinados rasgos de conducta tienen origen en la herencia biológica
  • la herencia biológica que da lugar a determinados rasgos conductuales se selecciona si proporciona algún tipo de ventaja adaptativa y/o reproductiva.

Pues bien, muchos de las creencias y de las instituciones sociales del patriarcado coinciden con pautas de conducta que la psicología evolucionista ha podido explicar con notable éxito. Por ejemplo, los celos masculinos, o la mayor agresividad de los hombres, o la promiscuidad masculina, la mayor tendencia de los hombres a excitarse sexualmente a través de imágenes, la mejor predisposición hacia los propios hijos frente a los hijastros etc. En los últimos años, estos rasgos de conducta que podemos observar fácilmente en nuestras sociedades han recibido explicaciones que, a diferencia de lo que ocurría en los años 70, no le echaban la culpa a Hustler, ni al patriarcado, sino a una evolución a la que le resultan indiferentes los efectos colaterales indeseables que esos rasgos de conducta pudieran tener. En todo caso, Hustler y el patriarcado serían más bien un reflejo social de dichas disposiciones biológicas. También se ha mostrado cómo éstas las encontramos a lo largo de culturas bastante diferentes.

Siendo esto así, ¿por qué no buscar una explicación evolucionista de la violencia contra las mujeres? Tal vez nos encontremos con que la química de los celos masculinos y la testosterona le están causando mayor daño a las mujeres que las estúpidas ideas machistas por sí solas. En todo caso, deberíamos plantearnos si podemos seguir aceptando sin más la explicación idealista que atribuye el principal problema a un machismo al que hace tiempo que las escuelas plantan -felizmente- batalla, y que cada vez recibe más rechazo social.

Dice el antropólogo Michael Ghiglieri, autor de un magnífico libro sobre la violencia masculina:

Q: So male violence is universal from culture to culture?

When you look around the world at various tribes of people and you look at first world countries, third world countries, hunter-gatherers, horticultural tribe, different people we’ve had the chance in the last century to look at, violence is universal from culture to culture. Men are always more violent, and men are always the ones with weapons, men are always the ones who rape. Every culture experiences rape. Every culture experiences sexual jealousy. Every culture experiences male murders of their male rivals, whether they’re real rivals or perceived rivals. And unfortunately as a species, we exhibit this propensity to kill other men and to control women as property virtually everywhere. Everywhere we settle, we do the same sorts of things. What each culture does about it varies, though.

Q: What about testosterone? How does it shape behavior? Is it to blame for male aggression?

Testosterone has gotten a bad rap for various reasons and the effects of that particular male hormone on behavior are pretty well known at this point and we and some recent evidence has shown that excessive testosterone makes weird behavioral changes to the point where people are wondering whether, well does it really matter. The fact is testosterone is a real kick-starter for violence. It’s a kick-starter for every male trait, not just violence and it was, it is the responsible hormone for making males males and it starts in utero and continues on and in adolescence everyone knows it’s been apparent of a teenager, it goes sky high. Levels surge one hundred times higher in teenage boys and in does affect behavior. It actually forces aggressive behavior. In humans, as in other species, even more in humans, we have the choice as individuals whether we are aggressive or not. But the fact is testosterone does affect human male attitudes and the propensities to violence.

Por otro lado, uno de los principales investigadores del comportamiento sexual de hombres y mujeres a lo largo de culturas distintas, David M. Buss, nos recuerda en uno de sus libros que los celos masculinos suelen estar implicados en las agresiones a mujeres por parte de hombres. Pero los celos masculinos no son sin más una idea segregada por el patriarcado. Existe una química de los celos que, además, ha resultado adaptativa: desde el punto de vista del egoísmo de los genes, invertir recursos en la descendencia ajena es generalmente una mala estrategia. Ésa es uno de las explicaciones por ejemplo, de por qué encontramos a lo largo de diversas culturas, historias sobre padrastros que favorecen a sus propios hijos frente a los de su segunda pareja. Pero también ha dado a los varones unos celos paranoicos.

Todo ello me lleva a pensar que educar y prevenir a los jóvenes contra la destructiva e injusta pasión que son los celos está bien -sin duda- pero que, al mismo tiempo, tendremos que seguir luchando contra los efectos de los celos en otros espacios más allá del educativo: si los celos son una adaptación biológica preñada de efectos colaterales terribles, debemos esperar que sean recurrentes. Y que aparezcan sin excesivos obstáculos en personas que han sido educadas contra ellos. Tal vez estaría bien comenzar enseñando que los celos no son sin más una herencia cultural, sino biológica. Tal vez así seamos capaces de que los jóvenes entiendan mejor las causas de la pasión que los consume que amenaza a quienes desean sexualmente.

En todo caso, si los celos y la violencia de género no son en general un problema de creencias machistas, una herencia cultural, un problema de entender qué está permitido y qué no… tal vez deberíamos empezar a revisar nuestras estrategias para defender a las mujeres contra la llamada violencia machista.

Movimiento republicano y superstición 4

Aprovechando que es 14 de Abril…

El mayor problema que le veo  al movimiento republicano (o sea, antimonárquico) español es la superstición. No discuto que la idea de una monarquía hereditaria es una pieza un tanto chirriante y anacrónica.  El problema, sin embargo,  no es aceptar ese argumento, que de suyo me parece válido. El problema, como ocurre tantas veces, radica en no saber otorgar a cada cosa su importancia real.

La monarquía hereditaria es problemática, pero es un problema menor en comparación con otros, al menos si de lo que hablamos es de soberanía y del modo en que el sistema político español permite al pueblo ejercerla. Ya puestos, a mí, el que no podamos elegir directamente al Ejecutivo, sino que sea a través del filtro del Parlamento, me parece más grave que la monarquía. Básicamente porque aquí es donde los territorios con partidos locales fuertes (y que no tienen por qué justificar su actuación fuera de sus circunscripciones) acaban teniendo más influencia que el resto. ¿Por qué no podemos elegir al Presidente del Gobierno directamente los ciudadanos mediante el criteiro de un hombre, un voto? ¿Soy el único que siente envidia de los americanos cuando eligen a su Primer Ministro? Si de lo que se trata es de achicar déficits democráticos dando al pueblo poder de elección, me parece que nuestro movimiento republicano (o sea, antimonárquico) realmente existente está desaprovechando una ocasión estupenda. Más aún si tenemos en cuenta que el poder del Ejecutivo es mucho mayor, lógicamente,  que el de Corona.

Y ya puestos, también podíamos reivindicar una reforma de la ley electoral que convierta a los ciudadanos, y no a las circunscripciones territoriales en verdaderos sujetos de la soberanía nacional a la hora de elegir a sus representantes.

E incluso sería posible, ya puestos, pedir listas abiertas, a fin de erosionar le carácter partitocrático de nuestra democracia.

Elección directa del Ejecutivo, modificación de la ley electoral, listas abiertas… ¿no afectan estas cuestiones mucho más a la calidad de la democracia que la cuestión de la monarquía? Cuando el movimiento republicano (o sea, antimonárquico) se vuelve monotemática con la cuestión de la Corona, como si ésta, y no los otros  problemas, fuera la tara fundamental del régimen, creo que está incurriendo en una simplificación supersticiosa. Y ésa, unida a cierta idealización de una Segunda República mal diseñada (o sea, incapaz de establecer un régimen estable) es mi principal reproche al actual, y a todas luces creciente, movimiento republicano español.

Moises Naim habla sobre la crisis 0

Portafolio publicó hace unos días una entrevista muy interesante a Moises Naim. En ella habla de la actual incertidumbre económica:

Eso tiene mucho que ver con la expansión de la utilización de elementos como los derivados financieros que son instrumentos matemáticamente muy complicados que ni siquiera los mismos que los compran y los venden son capaces de decir con claridad cuánto valen y qué riesgo implican. En consecuencia nadie sabe quién tiene qué riesgo, cómo se dispersa ese riesgo en el mundo, ni cómo son los balances de la contraparte que está pidiendo créditos. Como no se saben leer los balances del prestatario, entonces no se presta. Parece contradictorio, pero esa falta de transparencia ocurre en el sector que debería ser el más transparente que es el sector financiero, en donde todas las transacciones son escrutadas, todo es electrónico, todo está medido y nadie hace nada sin que todo el mundo lo sepa. En teoría es un sistema muy transparente, pero la paradoja es que en la práctica resultó ser un sistema bastante opaco.

Sobre la gravedad y la duración de la misma, existen dos posturas, una catastrofista y otra, a la que él se adhiere, que ve la crisis como una corrección de excesos pasados.

Para explicar lo que pasa hay dos escuelas de pensamiento: la que dice que esta es la crisis financiera más importante de los últimos 60 años y que va a cambiar el mundo para siempre, y la que dice que es el ajuste necesario que se venía pronosticando y que va a haber un crecimiento más lento de la economía, que probablemente Estados Unidos entre en recesión y que otros países van a sufrir las consecuencias de ello. Pero que no es el fin del mundo. Eso también pienso yo.

Por cierto, para quien, como es mi caso, disfrute leyendo a Moisés Naim, tiene una recopilación de artículos en español en su página.

Clientelismo autonómico 2

El otro día, una compañera me contó la siguiente anécdota.

En una oposiciones para profesores de dibujo de enseñanza secundaria, en Murcia, pidieron a los aspirantes que diseñaran una carroza para el Bando de la Huerta. Como es natural, la mayoría de los aspirantes de otras regiones se quedaron en fuera de juego, dado que lo normal, si no se es de Murcia o de alguna zona limítrofe es no conocer el Bando de la Huerta, o conocerlo de oídas. Resultado: una buena parte de los opositores quedaron eliminados. No por desconocer su materia, sino por ignorar algo que no tiene nada que ver con ella, una costumbre local.

El de Murcia no es el único caso. Otras veces he escuchado casos como el de preguntar por poetas canarios en las oposiciones a profesores de castellano en Canarias. ¿Qué más da si eres un experto en sintaxis del español, o en Clarín, o en la Generación del 98? Por lo visto, lo que debe conocer un profesor de castellano en Canarias es a los poetas de la zona. ¿Universalismo? ¿Quién puñetas es ese tipo? ¿Preparar a los jóvenes para que puedan salir de su tierra sin ignorar todo cuanto exista fuera de ella? ¡Ni en sueños! ¡Dónde van a estar mejor que ne su casa!

Está claro que estas medidas son ardides para beneficiar a los aspirantes locales a un puesto público. Una forma de protegerlos de la competencia exterior. Pero son prácticas inadmisibles. Porque los funcionarios que ponen ese tipo de obstáculos a los de fuera, están tratando de proteger a los aspirantes a funcionarios, y no los intereses de sus verdaderos clientes: los ciudadanos.

Veamos: si yo soy murciano y padre de un alumno de Secundaria, me importará bien poco el lugar de procedencia de sus profesores. Lo único que deseo es que sean los mejores. Y por ello exigiré a los responsables de seleccionar a los profesores que los seleccione con criterios de aptitud docente y de excelencia académica. ¡sencillamente, quiero que a mi hijo le den clase los mejores, no los que hayan nacido en su tierra!

Si descalifican a los foráneos por desconocer cómo son las carrozas de una fiesta local, el Gobierno autonómico no está haciendo su trabajo, que es buscar a los mejores profesionales para dar clase a mi hijo. Tan sólo están jugando al clientelismo político, fidelizando votantes entres los aspirantes a vivir de mis impuestos. La tan celebrada meritocracia es precisamente eso: un sistema donde se ascienda socialmente gracias al esfuerzo y a la excelencia, no a la cercanía con el poder, al lugar de nacimiento o a la renta económica heredada.

El Estad de las autonomías, en éste como en muchos otros ejemplos, es un obstáculo para la meritocracia, porque contribuye con demasiada frecuencia a crear bolsas de clientelismo. Es más vulnerable al clientelismo porque está más cercano. Sería mejor que el examen de dibujo del ejemplo lo hubiera establecido una comisión lejana y anónima, sin mayor interés en agradar al “equipo local”. El poder, en muchos casos, y al contrario del tópico tan extendido, debe ser lo más distante posible. Para que no pueda ser pervertido. Para mantenerlo al abrigo del mar de intereses que, entre otras cosas, es cualquier sociedad civil.

A la Iglesia le cuesta entender el capitalismo liberal 1

Isaac Katz habla en Cato sobre la importancia de acumular riqueza, y en el último párrafo da un tirón de orejas a la Iglesia Católica y a su dificultad para entender que la acumulación es buena para el desarrollo económico:

Dado que la acumulación de riqueza es la condición indispensable para el desarrollo económico, sorprende que el Vaticano haya declarado como pecado mortal la “acumulación excesiva de riqueza”. Por lo que se dijo anteriormente, el Vaticano está castigando, implícitamente, el desarrollo económico; está incentivando la perpetuación de la pobreza, acción también calificada ahora como pecado mortal. Y además, ¿qué se debe considerar como “acumulación excesiva de riqueza”? ¿Todos los que aparecen en la lista de Forbes?; ¿todos aquellos cuya riqueza sea mayor a la riqueza media de la población de un país más una cierta desviación estándar? ¿Es excesivo tener una riqueza global entre propiedades, valor del capital humano y ahorro financiero de 100 mil pesos o sólo si asciende a más de un millón de dólares? Extraño; muy extraño.

En general, la Iglesia tiene bastantes dificultades para entender el capitalismo liberal. Quizás porque éste parte de aceptar como inevitable el afán de lucro. La clave del capitalismo liberal desde Adam Smith es reconocer que el afán de lucro (los vicios privados de Mandeville), lejos de ser un obstáculo para que vivamos en un mundo mejor, eran la clave para hacerlo posible.

Por eso, el problema para el liberalismo no es cuánto dinero gana una persona, sino cómo lo hace. Si lo consigue mediante su esfuerzo, su talento o incluso con el concurso de la suerte, pero en libre competencia con otros que desean el éxito económico y el lucro en la misma medida, entonces da igual que esa persona acabe convirtiéndose en alguien muy rico. El problema no es el lucro, sino lucrarse sin competir.

Por tanto, le Estado no debe preocuparse por cuánto es capaz de ganar una persona, sino de que lo haga siguiendo las reglas de la competencia y el mercado libre. El Estado no entra a juzgar la moralidad de quien desea ganar mucho dinero, sino sólo el modo en que consigue su fortuna. Por ejemplo, no puede ser mediante monopolio, o consiguiendo favores del Estado, o usando la coacción contra sus competidores.

Por ejemplo, si creas un algoritmo como el de Google o un sistema operativo como Windows y todo el mundo usa tu buscador o tu software, y si haces todo eso compitiendo con otros… ¿qué más da si te conviertes en un asiduo de Forbes y sus lista de millonarios? Después, lo que hagas con tu dinero, es cosa tuya. Si lo acumulas, después de todo, sólo estás generando capital. Con ese dinero, los bancos financian proyectos de otros emprendedores, y la historia vuelve a empezar.

Decididamente, la Iglesia no entiende el capitalismo liberal.

¿Tiene la culpa el mercado? 1

Carlos Rodríguez Braun, sobre la tormenta que se está formando sobre el sistema financiero estadounidense:

En toda crisis el pensamiento único le echa la culpa al mercado libre, pero recordemos lo que está pasando.
Las autoridades públicas, y la Reserva Federal es una autoridad pública, monopolística para más «inri», han usado fondos públicos para prestar a empresas financieras a cambio de garantías que son basura (perdón, quise decir «hard-to-trade collateral»), y en este caso particular para hacerse responsable de algo que está en los libros de Bear Stearns y que es basura (perdón, quise decir «hard-to-trade securities»).
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